
Can Calet es la casa de una familia. Lo seguirá siendo cuando abra sus puertas como hotel rural: la rehabilitación conserva las voltes catalanas, la piedra vista y la madera original, y los muebles antiguos y los aperos del campo que la han habitado durante generaciones se quedan donde siempre estuvieron.
Cada apartamento llevará el nombre de un miembro de la familia. La obra recupera la materia noble del edificio — cal, toba, cerámica — y la acompaña de instalaciones y confort contemporáneos, sin impostar nada que la casa no fuera ya.

Piedra basáltica de La Garrotxa, vigas vistas y carpinterías de madera nuevas sobre los huecos originales.
Los techos de volta catalana recuperados, con la cerámica limpia y los escalones de toba que ordenan los niveles.

“Cada apartamento llevará el nombre de un miembro de la familia.”

